Centro Cultural Vino Oporto

PFC 2010. Sobresaliente
Situación: Oporto.
Fecha proyecto: 2010

La arquitectura, para ser significativa, no tiene por qué recurrir al espectáculo. La eficiencia del proyecto y su vocación pública deben ser el resultado de una buena relación medios-fines. Esto se consigue mediante una atención al lugar y a los materiales con los que se trabaja, una atención al diseño del espacio y a la construcción. Una reflexión sobre el programa que se debe cumplir, sobre el uso, la inteligencia y la sensibilidad aplicada al problema a resolver, siempre arquitectónico.

No se trata de hacer sólo un edificio sino de crear un área de cultura, de promoción social, que las personas reconozcan como un lugar que contiene algo más que un edicio. La intervención en la propia estructura urbana del territorio ayuda a esta idea. Teniendo en cuenta que la zona no requiere de una pieza singular, se pretende potenciar la idea de “recinto cultural”, que integra el programa previsto y donde la gente se sienta identificada. Por tanto, la formalización no se debe entender como la voluntad de generar unos elementos, sino unos objetos profundamente arquitectónicos que se apropian del espacio libre existente y ayudan a leer mejor el lugar.  La propuesta trabaja con diferentes estratos: historia, territorio, ciudad, uso y personas. En definitiva, el proyecto hace que este pequeño de fragmento de ciudad sea habitado a través de su ocupación y su utilización y así, se convierte en arquitectura.