Cuándo, cómo y por qué actualizar tu logotipo.

Como ser vivo que es, tu modelo de negocio evoluciona irremediablemente acorde a las tendencias del mercado. El tono y comunicación que realiza en tu publicidad debería hacerlo de la misma manera.

Modificar el discurso de tu marca y adaptarse a los nuevos tiempos puede ser motivo suficiente para hacer un break y analizar si la imagen y comunicación gráfica de tu empresa está a la altura de los tiempos que corren. Como el vino, el tono de comunicación, los colores, las formas y los logotipos envejecen. Que lo hagan mejor o peor dependerá de diversos factores vinculados al entorno de la marca y las tendencias de consumo del momento. En esta ocasión vamos a hablar del rediseño del logotipo, el baluarte de nuestra marca.

¿Cuándo deberíamos revisar nuestro logotipo o marca gráfica?

1- Cuando claramente se ve anticuado.
2- Cuando ni refleja ni representa los valores esenciales de la empresa.
3- Cuando no cumple los parámetros adecuados de legibilidad, comprensión, simplicidad o pregnancia.

¿Cuánto dura un logotipo?
La respuesta es “depende”.

Con un proyecto de negocio consolidado, un buen briefing y si encargaste la imagen gráfica a un buen profesional, ésta puede aguantar prácticamente sin despeinarse 10 o 15 años, percibiéndose por tus clientes como un ente sólido e imperturbable. Si eres un veterano de guerra y si te encuentras en este caso, te recomendamos que seas cauto. Llama a un profesional. No realices grandes cambios en tu logomarca (a no ser que estén estrictamente justificados). Debes limpiarla y adaptarla al estatus quo sin perturbar su esencia. Simplifícala. Añade o suprime elementos con el fin de sintetizar nuevos valores. ¿Acaso quieres echar abajo el fruto de tantos años de esfuerzo?
En esta galería te enseñamos algunos ejemplos de revisiones de logotipo que hemos hecho en el estudio:

Si tu proyecto de construcción de marca está en proceso de crecimiento y consideras que tu logotipo está descatalogado…
¿Qué hacer? ¿Borrón y cuenta nueva, o rediseño? ¿Por dónde empezar?

1. Antes de coger papel y boli (o abrir tu programa de edición vectorial favorito) plantéate hacer un análisis general para ver si todo sigue en su sitio. Si tu negocio es rentable y consideras que no debes variar la hoja de ruta de tu nave, es probable que los cambios que debas realizar sean estilísticos.

2. ¿Tendencias estilísticas? Olvídalas: flatdesign, lettering, diseño retro… están bien para realizar aplicaciones puntuales de comunicación, pero nunca (NUNCA) rediseñes tu logotipo en función de las tendencias del momento; Cada día duran menos.

3. Analiza el material del que dispones. Simplifica el discurso centrándote en un elemento como eje central. ¿Dispones de un símbolo?. Para estar seguro de que funciona, trabaja con un único color (ya tendrás tiempo de variar los colores más tarde).
Revisa la tipografía y cuestiónate si es adecuada a los valores que persigues. Fíjate que no es lo mismo usar una Times que una Helvética, una caja alta que una baja, negrita, light o cursiva.
Inciso: si tras darle vueltas te das cuenta que quizás deberías hacer cambios profundos, considera hacernos una llamada.

4. Guarda el material en formato vectorial y con colores estandarizados. Olvídate de denominar los colores de tu logotipo como “azul oscuro” o “verde pálido”. De ahora en adelante hablarás de Pantones.

Conclusión

El logotipo de una marca es una pieza susceptible de ser revisada. A mejor diseño, menor frecuencia de cambio, pues más perdurará en el tiempo y aguantará el embiste de modas y tendencias.

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